Black Visibility Matters: 3 grandes libros de autores negros

El asesinato de George Floyd a manos de la policía de Minneapolis en mayo no solo sacudió los Estados Unidos de América, sino que agitó las conciencias de millones de personas más allá del Atlántico. Ese episodio nos recordó, por si no fuera lo bastante evidente, que el racismo es una lacra que carcome la estructura de las sociedades contemporáneas, también (quizás sobretodo) nuestras instituciones políticas, lo que por descontado incluye la policía y las fuerzas de seguridad.

Aunque no parece que las protestas de corte antirracista que han erupcionado con fuerza a pesar de encontrarnos en medio de una pandemia global vayan a disiparse pronto, estos episodios acostumbran a acampar en la consciencia colectiva durante un tiempo para luego sucumbir a otros acontecimientos más nuevos. Caen así en el olvido hasta la siguiente vez, pues el racismo es una mala hierba de profundo arraigo.

Para contribuir muy humildemente a que no nos demos el lujo de olvidar, quería poner en valor algunos de los mangíficos autores y autoras negros que, a menudo, son poco conocidos a pesar de su magnífico talento. Si uno se fija, los autores destacados en las librería españolas son, en su immensa mayoría, blancos. Sin embargo, esto no es representativo de la calidad en la oferta literaria.

Hoy querría recomendar tres libros de autores negros, muy distintos entre sí, que yo he disfrutado a la vez que me han permitido aprender sobre realidades que desconocía, o profundizar en otras que debía conocer mejor.

Como decía Gramsci: ¡Instrúyanse! La lucha antirracista necesita de toda nuestra fuerza. Y eso incluye nuestro intelecto, y exige expandir nuestras fronteras culturales. Allá vamos.

purplehibiscus

Purple Hibiscus / La Flor Púrpura, Chimamanda Ngozi Adichie (2004)

Esta autora nigeriana, la más conocida de los tres autores que presentaré, tiene un estilo narrativo casi poético, una forma de narrar los acontecimientos que te envuelve como una canción, a pesar de la gravedad del hilo argumental.

Kambili es una niña de quince años que crece en Nigeria, en un ambiente privilegiado, bajo la severa vigilancia de su padre, un religioso ferviente. Ni ella ni su hermano Jaja saben qué es recibir el afecto de su progenitor, y su madre vive temerosa del marido. La autora trasnmite las sensaciones de Kambili con tanta precisión que el lector no puede evitar empatizar con la chica y sentir, prácticamente, que se encuentra dentro de la narración, en un hogar ficticiamente apuntalado.

El ambiente prebélico que inunda el país convence al padre de que lo sensato es mandar a sus hijos con su tía Ifeoma una temporada. Este hecho les abre las puertas a un mundo que no conocían, pues a pesar de sus humildes posibilidades (Ifeoma es una profesora de universidad en dificultades y a la merced del autoritarismo gubernamental) es el suyo un hogar donde el cariño es una virtud, no una falta. Allí experimentan una suerte de libertad de la que estaba privados, y tienen la oportunidad de establecer vínculos con sus primos que, bajo la mirada del padre, no habían superado lo superficial.

Esto complica el regreso de los hermanos a la casa familiar donde, a partir de entonces, se levanta una tensión irrespirable.

Para mí, uno de los puntos interestantes del libro es la dualidad del personaje paterno. Por un lado es un padre totalitario y un marido peor. Por otro lado, se identifica fuertemente con el movimiento democrático del país y arriesga sus recursos y su vida por ese fin. Ngozi Adichie tiene la gran virtud de dar vida a personajes complejos, tanto que a veces es imposible no sorprenderse con el devenir de sus decisiones. Incluída la madre de Kambili. No la perdáis de vista.


The Underground Railroad / El Ferrocarril Subterráneo, Colson Whitehead (2016)

Whitehead tiene un estilo muy distinto al de Ngozi Adichie, pero comparten una cierta poética en su narrativa. Esta novela narra la huida de la joven Cora de una plantación en el estado americano de Georgia (sur), con la intención de llegar a los estados del norte y así alcanzar su libertad. Lo hace de la mano de otro joven de la plantación, Caesar. Juntos escapan en búsqueda de una red de ferrocarril subterráneo que conecta el sur con el norte del país, a través de varias estaciones y paradas, y opera precisamente para trasladar a esclavos negros del sur al norte del país, donde la legislación racial es más liberal.

El ferrocarril opera, óbviamente, de forma ilícita, con lo cual Cora y Caesar se ven forzados a hacer paradas en diversos estados, empezando por Carolina del Sur, y ninguna estación les deparará una vida fácil. Ridgeway, literalmente un cazador de esclavos fugitivos, los persigue sin descanso. Cora y Caesar descubren que, por más que los derechos de la población negra avancen, los miedos y los prejuicios de la población blanca no progresan al mismo ritmo, y se enfrentan a situaciones donde van a poner su vida en riesgo. La misma Cora deberá pasar meses en una minúscula buhardilla para librarse de una muerta segura.

Es una magnífica novela para entender la América de finales del siglo XIX y como el esclavismo dividió el norte y sur del país hasta tensionar una convivencia frágil. Es una excelente introducción para comprender el significado exacto de esclavismo; por ejemplo, es particularmente dura la narración que Whitehead hace del proceso de compraventa de esclavos. Sin embargo, la obra también ofrece ejemplos de como incluso entre la población blanca, aunque fueran casos minoritarios, algunos se jugaron la vida para corregir los errores del esclavismo en América. Y la perdieron.


Washington Black, Esi Edugyan (2018)

Éste es, sin duda, el mejor libro que me leí el año pasado. Es también una historia sobre el esclavismo, y narra la huida de George Washington Black, apenas un niño, de una plantación azucarera de Barbados. Lo incita Christopher Wild, uno de los hermanos que gestionan la plantación y que milita contra las relaciones de esclavitud.

Christopher se ha refugiado en la plantación para llevar a cabo extravagantes experimentos científicos, y se obsesiona con construir una especie de globo que le permita huir por aire de la plantación junto a Washington. La cosa no va del todo bien, y el joven Washington termina vagando solo por el mundo, trabajando como puede para sobrevivir, a pesar de las heridas con las que carga tanto física como psicológicamente.

En esta novela pesa mucho más la dimensión emocional de los personajes que, por ejemplo, en El Ferrocarril Subterráneo. Washington pasa años obsesionado en encontrar a Christopher, basculando peligrosamente entre la admiración y el odio hacia su… ¿amo? ¿compañero? ¿amigo? Washington es un joven resiliente cuya historia de superación es commovedora. Conocerá a Tanna, la hija del señor Goff, para quien trabajará y prácticamente será un padre para él. La autora perfila con mucho acierto una relación compleja entre Washington y Tanna, marcada, en parte, por la clase social de ambos y las fracturas emocionales del joven.

Una historia sobre la libertad, la superación, y las segundas oportunidades. También las que no se merecen.

Lee “Black Visibility Matters” de @dominguezireig

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