Echar el cierre

Echar el cierre

Hoy el diario traía
una noticia mundana,
y es que nuestro bar de siempre
-nuestro único confidente-
ha bajado la persiana.

Van a desahuciar la mesa
que con nervios escrutabas,
donde dejabas tu libro
cuando llegar me mirabas;

ésa donde entre cafés
todo y más me prometías;
desde ella me jurabas,
desde ella me mentías.

A la basura las sillas
de terciopelo ya marchan,
lleven con ellas recuerdos
de fines que no llegaban,
de besos que no debían
darse quienes compartían
ahora fuego, luego escarcha.

En mil pedazos las copas
del licor que reclamabas,
en mil pedazos nosotros
si de pronto te asustabas
cuando quizá en mí veías
para el resto de tus días
el sol para tus mañanas.

De aquello sólo quedaba
aquel bar que fue tan nuestro,
y como tú y yo morimos
también ahora está muerto;

que se lleve la alegría,
la pena y la algarabía
que aún pudieran quedar dentro.

Por fin el cemento urbano
ya pronto habrá sepultado
hasta el último recuerdo.

Lee el poema “Echar el cierre” de @dominguezireig

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ZP, Rajoy, Sánchez: ¿quién ha escrito las mejores memorias? (II) José Luis Rodríguez Zapatero

ZP, Rajoy, Sánchez: ¿quién ha escrito las mejores memorias? (II) José Luis Rodríguez Zapatero

Segunda entrega de esta serie de tres posts, en la que estoy dando mi opinión acerca de las memorias de los tres últimos presidentes del gobierno: Pedro Sánchez, Mariano Rajoy, y Zapatero.

Ayer publiqué mi post sobre las memorias de Pedro Sánchez (lo podéis leer aquí), que son las que menos disfruté. Queda claro, pues que las memorias de ZP quedan en un lugar intermedio, y que las que más me gustaron fueron las de Mariano Rajoy. La última entrega de esta serie, donde hablaré de las memorias del exlíder del PP, la publicaré el viernes (así mañana puedo publicar algo de poesía).

Pues, allá vamos… ¡nos leemos!

La plata es para… José Luis Rodríguez Zapatero y su El Dilema. 600 Días de Vértigo (2013)

Al contrario que Sánchez, las memorias de Zapatero tienen un sabor más reflexivo y reposado. Es evidente que sus ideas se han dejado enfriar tras salir del horno para que la narración obtuviera claridad y consistencia.

El objetivo del libro es simple: justificar la gestión económica del gobierno ZP entre 2008 y 2011, es decir, en su segundo mandato. El mandato de la crisis. Para mí, ése es el principal error. Cada cual es libre de decidir cuál será la piedra angular de sus memorias, pero Zapatero es incapaz en las suyas de poner en valor la agenda social que lideró como presidente del gobierno. Teniendo en cuenta que son sus únicas memorias hasta hoy (y, en cualquier caso, las primeras), parece una operación de marketing muy desaprovechada.

Un problema que para mí tiene el libro es la confusa secuencia en que se presentan los hechos. Empieza en mayo de 2010 con el anuncio de los recortes, vuelve a 2008, prosigue a 2009, luego 2011… algunos autores lo hacen con soltura. No es su caso.

El expresidente detalla en su libro la dura batalla con las élites económicas y políticas europeas para sacar adelante un paquete de apoyo a España con la menor condicionalidad posible. Es en su narración muy recurrente la alusión a su soledad como gobernante, sintiéndose a veces más arropado en las decisiones difíciles por los acreedores que por la ciudadanía.

No duda en sacudirse algunas culpas de un modo tal vez poco elegante. Justifica la seriedad de sus medidas por la mala gestión de países como Grecia e Italia, que amenazaban con contagiar a España, que apenas acumulaba deuda pública al inicio de la crisis. Tampoco asume que fuera un error su oposición a utilizar la palabra crisis porque, afirma, durante 2008, 2009 y 2010, nuestro sistema financiero resistía.

Lo mismo sucede con su defensa del artículo 135 de la Constitución, que primó (y prima aún) el pago de la deuda a otras obligaciones como la inversión social. Opina de ésta que fue una reforma sin demasiado impacto práctico en relación a las prioridades del gobierno, pero que generó confianza en los mercados y benefició al país. No sé si todos en su partido pensarán lo mismo.

Como comentaré en el siguiente post, tiene en común con Rajoy el describir presiones insoportables para pedir un rescate completo, y su confianza en que España no lo necesitaría. Al final ambos tuvieron razón (a medias).

Uno se queda con la percepción de que el expresidente podría haber aprovechado sus memorias para poner en valor otras partes de su agenda, pues sigue existiendo un cierto consenso en que la gestión socialista de la crisis financiera no concluyó con buen balance. Una pena, teniendo en cuenta que Zapatero, o al menos ésa es mi percepción, se ha revalorizado con el tiempo.

Como el buen vino.

Lee la opinión de @dominguezireig sobre las memorias de José Luis Rodríguez Zapatero

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ZP, Rajoy, Sánchez: ¿quién ha escrito las mejores memorias? (I) Pedro Sánchez

ZP, Rajoy, Sánchez: ¿quién ha escrito las mejores memorias? (I) Pedro Sánchez

El título de esta publicación es algo engañoso, por dos razones. Primero, porque lo de mejor y peor es, cuanto menos, subjetivo. De hecho, esto va a ir de qué memorias me han gustado más, y cada cual tiene sus propios criterios. Segundo, porque no sé si debería hablar de mejores memorias… o de peores.

En cualquier caso, ha ido éste un ejercicio interesante. En esta serie de tres posts daré mi punto de vista acerca de las memorias de los tres últimos presidentes del gobierno: José Luís Rodríguez Zapatero, Marian Rajoy, y Pedro Sánchez. Cada una de estas narraciones tiene un objetivo propio, una agenda clara, y es decisión del lector o lectora decidir si cumplen con idoneidad la tarea que les ha sido encomendada. Lo hacen, eso sí, con distintos niveles de humor, coherencia, y fluidez.

Pero bueno, no quiero avanzar nada más. Esto lo vais a descubrir entre hoy y el jueves…

¡Allá vamos!

El bronce es para… Pedro Sánchez y su Manual de Resistencia (2019)

El de Sánchez es un caso bien curioso. Aunque supongo que se puede calificar este libro como de memorias, es poco común leer una publicación de este tipo cuando su autor sigue en el ejercicio de la presidencia del gobierno.

Y es en esa rareza donde debemos encajar este libro. El hilo argumental de Manual de resistencia no persigue, en mi opinión, otro objetivo que el de construir un relato alrededor de la persona de Sánchez, no tanto para ensalzar su obra de gobierno o contextualizar las decisiones de su ejecutivo (como sí es el caso de ZP y Rajoy), sino para justificar su electividad como presidente. Algo sí intentó hacer ya Juan Campmany con su libro Efecto ZP, publicado en 2005 como una contraofensiva a los ataques de la derecha, que acusaban a Zapatero de haber llegado al poder de forma ilegítima. Iguales ataques le propinan los conservadores a Sánchez hoy.

Dicho esto, lo primero que es relevante resaltar es que cuando leí que la derecha mediática se mofaba del libro de Sánchez por relatar que su primera decisión al mudarse a Moncloa fue “renovar el colchón de la cama de matrimonio”, pensé que tal vez intentaran ocultar apuntes más sugerentes del libro. Craso error. Terminé el libro convencido de que eligieron esa frase porque era de lo más interesante de la narración. Habréis deducido, pues, que el libro no está enmarcado en mi Wall of Fame.

A pesar de que, según ella mismo afirmó, el libro lo escribió Irene Lozano, el estilo es en todo momento infantil. Algunos pasajes del manuscrito, como cuando habla de un mitin suyo como de un concierto de rock, no encajan bien con el nivel de reflexión que uno esperaría de un presidente del gobierno.

A lo largo de la narración, Sánchez se presenta como un outsider, un renovador que se enfrenta a las élites del PSOE y también a las mediáticas para cambiar un partido caduco, desconectado de la realidad. Explica como, especialmente tras las europeas de 2014 en que Podemos dio la sorpresa, el PSOE no consigue reconectar con la ciudadanía hasta que él gana las primaras por segunda vez.

Refiriéndose a la prensa, describe que la periodística es una élite temerosa del cambio, que defiende un statu quo que no existe. También tiene críticas para los empresarios, de los que afirma que me decían siempre que estaban muy preocupados… han perdido la conexión con la gente… tratan de analizar con anteojos anticuados una realidad distinta.

También sufre Sánchez las consecuencias de escribir una memoria durante el ejercicio de su mandato. Se queja de que le acusen falsamente de buscar pactos con los nacionalistas e independentistas, cuando para nada pretende apoyar su mayoría parlamentaria en ellos. Ni se le pasa por la cabeza, dice. Las tornas cambiaron cuando a inicios de 2020 necesitó la abstención de ERC para la investidura, que negoció hasta el último momento a caballo entre Madrid y Barcelona.

Muy a mi pesar, no puedo recomendar la lectura de las memorias del actual presidente del gobierno. Solo las recomendaría para aquellos interesados en los detalles de la gestión de la moción de censura, que describe con pelos y señales, y entraña un cierto interés politológico. Y también, supongo, para aquellos que quieran ver las contradicciones entre lo dicho (o escrito) y lo ejecutado, pues entre el Sánchez de las memorias y el Sánchez construido según el rumbo de los acontecimientos, se puede decir que hay un trecho.

Sánchez is water, my friend.

Lee la opinión de @dominguezireig sobre las memorias de Pedro Sánchez

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Tus zapatos

Tus zapatos

Quisiera entrar en tus zapatos
para entender tus caminos,
para comprender tus pasos;

así oler los mismos pinos,
ver los cielos que ya vimos
desde donde tú has pisado.

Hoy llenaría la horma
que amortigua tus pisadas,
sería en tus noches malas
quien a tu lumbre da forma
– te sería suelo firme
cuando no sabes decirme
si es anécdota o es norma,
si he de quedarme o irme,
si soy luz o si soy sombra.

Te entrego zapatos nuevos
para suelos movedizos;
si estamos asustadizos
cuando mal soplen los vientos
han de sernos los cimientos
para tiempos quebradizos.

Zapatos que ahora nos anclan
el uno al lado del otro
y el otro al lado del uno,
para que los pies nos bailen
como no bailó ninguno.

Lee el poema “Tus zapatos” de @dominguezireig

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Una mañana cualquiera

Una mañana cualquiera

Serena te despierta la luz con su caricia
y te giras, desnuda, para encontrar mi cuerpo,
tú voz me quiera suya, tal es la avaricia,
que me falta voluntad para evitar el entuerto
– decides cuando el barco zarpa del puerto
sin que nadie lo impida, tal es la codicia.

Es tu tacto un guante de cachemir cosido
que paseas por mi tez, un tanto morena,
juegas a anular en mí quejido y pena
y en mi reacción, prometes: “yo no he sido”
– traviesos tus cantos, pícara sirena,
maltrecho mi barco, tocado y hundido.

Así como llevas la tormenta perfecta
invocas la calma con un chasquido,
te obedece mi mundo, hada insurrecta;
blanca la bandera de mi tesón rendido.

Diriges mi nave en dirección incierta;
bien sabes que ciego y a tientas te sigo.

Este poema fue publicado en el libro Leyendo Poesía in London © Todos los derechos reservados. El libro puede ser adquirido en el menú Tienda.

Lee el poema “Una mañana cualquiera” de @dominguezireig

Black Visibility Matters: 3 grandes libros de autores negros

Black Visibility Matters: 3 grandes libros de autores negros

El asesinato de George Floyd a manos de la policía de Minneapolis en mayo no solo sacudió los Estados Unidos de América, sino que agitó las conciencias de millones de personas más allá del Atlántico. Ese episodio nos recordó, por si no fuera lo bastante evidente, que el racismo es una lacra que carcome la estructura de las sociedades contemporáneas, también (quizás sobretodo) nuestras instituciones políticas, lo que por descontado incluye la policía y las fuerzas de seguridad.

Aunque no parece que las protestas de corte antirracista que han erupcionado con fuerza a pesar de encontrarnos en medio de una pandemia global vayan a disiparse pronto, estos episodios acostumbran a acampar en la consciencia colectiva durante un tiempo para luego sucumbir a otros acontecimientos más nuevos. Caen así en el olvido hasta la siguiente vez, pues el racismo es una mala hierba de profundo arraigo.

Para contribuir muy humildemente a que no nos demos el lujo de olvidar, quería poner en valor algunos de los mangíficos autores y autoras negros que, a menudo, son poco conocidos a pesar de su magnífico talento. Si uno se fija, los autores destacados en las librería españolas son, en su immensa mayoría, blancos. Sin embargo, esto no es representativo de la calidad en la oferta literaria.

Hoy querría recomendar tres libros de autores negros, muy distintos entre sí, que yo he disfrutado a la vez que me han permitido aprender sobre realidades que desconocía, o profundizar en otras que debía conocer mejor.

Como decía Gramsci: ¡Instrúyanse! La lucha antirracista necesita de toda nuestra fuerza. Y eso incluye nuestro intelecto, y exige expandir nuestras fronteras culturales. Allá vamos.

purplehibiscus

Purple Hibiscus / La Flor Púrpura, Chimamanda Ngozi Adichie (2004)

Esta autora nigeriana, la más conocida de los tres autores que presentaré, tiene un estilo narrativo casi poético, una forma de narrar los acontecimientos que te envuelve como una canción, a pesar de la gravedad del hilo argumental.

Kambili es una niña de quince años que crece en Nigeria, en un ambiente privilegiado, bajo la severa vigilancia de su padre, un religioso ferviente. Ni ella ni su hermano Jaja saben qué es recibir el afecto de su progenitor, y su madre vive temerosa del marido. La autora trasnmite las sensaciones de Kambili con tanta precisión que el lector no puede evitar empatizar con la chica y sentir, prácticamente, que se encuentra dentro de la narración, en un hogar ficticiamente apuntalado.

El ambiente prebélico que inunda el país convence al padre de que lo sensato es mandar a sus hijos con su tía Ifeoma una temporada. Este hecho les abre las puertas a un mundo que no conocían, pues a pesar de sus humildes posibilidades (Ifeoma es una profesora de universidad en dificultades y a la merced del autoritarismo gubernamental) es el suyo un hogar donde el cariño es una virtud, no una falta. Allí experimentan una suerte de libertad de la que estaba privados, y tienen la oportunidad de establecer vínculos con sus primos que, bajo la mirada del padre, no habían superado lo superficial.

Esto complica el regreso de los hermanos a la casa familiar donde, a partir de entonces, se levanta una tensión irrespirable.

Para mí, uno de los puntos interestantes del libro es la dualidad del personaje paterno. Por un lado es un padre totalitario y un marido peor. Por otro lado, se identifica fuertemente con el movimiento democrático del país y arriesga sus recursos y su vida por ese fin. Ngozi Adichie tiene la gran virtud de dar vida a personajes complejos, tanto que a veces es imposible no sorprenderse con el devenir de sus decisiones. Incluída la madre de Kambili. No la perdáis de vista.


The Underground Railroad / El Ferrocarril Subterráneo, Colson Whitehead (2016)

Whitehead tiene un estilo muy distinto al de Ngozi Adichie, pero comparten una cierta poética en su narrativa. Esta novela narra la huida de la joven Cora de una plantación en el estado americano de Georgia (sur), con la intención de llegar a los estados del norte y así alcanzar su libertad. Lo hace de la mano de otro joven de la plantación, Caesar. Juntos escapan en búsqueda de una red de ferrocarril subterráneo que conecta el sur con el norte del país, a través de varias estaciones y paradas, y opera precisamente para trasladar a esclavos negros del sur al norte del país, donde la legislación racial es más liberal.

El ferrocarril opera, óbviamente, de forma ilícita, con lo cual Cora y Caesar se ven forzados a hacer paradas en diversos estados, empezando por Carolina del Sur, y ninguna estación les deparará una vida fácil. Ridgeway, literalmente un cazador de esclavos fugitivos, los persigue sin descanso. Cora y Caesar descubren que, por más que los derechos de la población negra avancen, los miedos y los prejuicios de la población blanca no progresan al mismo ritmo, y se enfrentan a situaciones donde van a poner su vida en riesgo. La misma Cora deberá pasar meses en una minúscula buhardilla para librarse de una muerta segura.

Es una magnífica novela para entender la América de finales del siglo XIX y como el esclavismo dividió el norte y sur del país hasta tensionar una convivencia frágil. Es una excelente introducción para comprender el significado exacto de esclavismo; por ejemplo, es particularmente dura la narración que Whitehead hace del proceso de compraventa de esclavos. Sin embargo, la obra también ofrece ejemplos de como incluso entre la población blanca, aunque fueran casos minoritarios, algunos se jugaron la vida para corregir los errores del esclavismo en América. Y la perdieron.


Washington Black, Esi Edugyan (2018)

Éste es, sin duda, el mejor libro que me leí el año pasado. Es también una historia sobre el esclavismo, y narra la huida de George Washington Black, apenas un niño, de una plantación azucarera de Barbados. Lo incita Christopher Wild, uno de los hermanos que gestionan la plantación y que milita contra las relaciones de esclavitud.

Christopher se ha refugiado en la plantación para llevar a cabo extravagantes experimentos científicos, y se obsesiona con construir una especie de globo que le permita huir por aire de la plantación junto a Washington. La cosa no va del todo bien, y el joven Washington termina vagando solo por el mundo, trabajando como puede para sobrevivir, a pesar de las heridas con las que carga tanto física como psicológicamente.

En esta novela pesa mucho más la dimensión emocional de los personajes que, por ejemplo, en El Ferrocarril Subterráneo. Washington pasa años obsesionado en encontrar a Christopher, basculando peligrosamente entre la admiración y el odio hacia su… ¿amo? ¿compañero? ¿amigo? Washington es un joven resiliente cuya historia de superación es commovedora. Conocerá a Tanna, la hija del señor Goff, para quien trabajará y prácticamente será un padre para él. La autora perfila con mucho acierto una relación compleja entre Washington y Tanna, marcada, en parte, por la clase social de ambos y las fracturas emocionales del joven.

Una historia sobre la libertad, la superación, y las segundas oportunidades. También las que no se merecen.

Lee “Black Visibility Matters” de @dominguezireig

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Madrid

Madrid

¿Qué tendría Madrid
que te fuiste conmigo
para regresar sin mí?

Te fue la ciudad el postigo,
perfecto por donde huir,
pues por ella fui testigo
(duele aún cuando lo digo)
de un infame sinvivir;
y aunque entiendo tu partir
como quien pierde su abrigo
el frío me vino a herir.

¿Era tu ocasión mentir?
¿Fue merecido el castigo?
¿No valgo más que de amigo
el silencioso crujido
de tus pasos al partir?

Cruel ausencia aquella tuya
que me resigné a aceptar,
y hoy en el salón de estar
no hay nada que la recluya
ni rincón dónde se intuya
tu anciano caminar.

Pero aunque no te recuerde
jamás perseguí la suerte
de alcanzarte a olvidar.

Y cuando en mi cavilar
por infortunio he de verte
una melodía inerte
rima ingrata algo así:

“qué tendría Madrid
que te fuiste conmigo
para regresar sin mí?”

Este poema fue publicado en el libro Leyendo Poesía in London © Todos los derechos reservados. El libro puede ser adquirido en el menú Tienda.

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Me abandona mi patria

Me abandona mi patria

Me abandona mi patria cuando insiste
en su andar torpe y patizambo
por caminos de sendero oscuro y triste
empeñada en poner vallas al campo.
¿Cómo ha de ser libertad el emblema de tu mando
si te encierras en ti para negar lo que viste
o lo que en ti andan mirando?

Me abandona mi patria cuando observa
a hijos como yo marchar cabizbaja y resignada,
dimitió de retener luchando a capa y espada
un pedazo de su ser, renuncia que así me enerva:
de tierra regada en sal no ha de crecer jamás nada,
madre que quisiste ser antes Crono que Minerva.

Me abandona mi patria cuando no entiende
que es hijo aquel también que ostenta posesión vana:
¿cómo te has de llamar nación de raíz cristiana
si el llanto de otro color tu oído no lo comprende?
Que tal vez pueda ser yo el que su cuerpo malvende
en tierra de igual bondad, pues la toma quien la paga.

Me abandona mi patria cuando confunde
la fruta yerma con la que grana.

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La esperanza tiene voz de niño

La esperanza tiene voz de niño

A los y las jóvenes que marchan por el clima

Bajan por la calle hordas de chiquillos
como una marea de calma intranquila,
gritan por su tierra y forman corrillos
con una juventud casi ofensiva.

Se quieren vivos.
Se quieren vivas.

Enmiendan sus cantos la mirada altiva
de la autoridad que tanto cuestionan.
Los advierten ya: si las dan, las toman,
y que de tomar ya hubo en demasía.
No se andan con bromas, pues les va la vida.

Tantos ríos de tinta por manchar el nombre
de una juventud que se ha dicho ociosa:
miradlas marchar rompiendo la prosa,
miradlos marchar, contra el fin del hombre.
Mirad y admirad, con mueca celosa,
esta marabunta que no hay quien la sombre.

Es una alegría que no admite venganza,
es un repicar que no admite castigo,
solo un palpitar que ha de ser abrigo
de quien quiera unirse al compás de la danza
-una danza que, con fulgor de trigo
tiñe el firmamento de verde esperanza.

Este poema fue publicado en el libro Leyendo Poesía in London © Todos los derechos reservados. El libro puede ser adquirido en el menú Tienda.

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Para qué ser luna

Para qué ser luna

En círculos rondo el porvenir de tus caderas
pisando los ritmos que danzan tus disfraces;
¿cómo será que de la nada naces
y aun al morir me desvivo, deshojando las esperas?
¿Cuál será la ley que hilvana tus encajes
y que rompe las costuras de mi caja de madera?

Son tus manos caprichosas las que rompen la baraja
y deciden a qué hora diligente el sol se pone,
marcan tiempo y el camino por el cual al fin asome
mi semblante, un tanto triste, si tu anhelo así dispone
– y así paso yo mis días, esperando por tus noches.

Luna soy, pues luna me haces,
y destellan mis suspiros con la luz que tú me arrojes:
si anocheces prenderé con la lumbre de otros soles
o seré oscuridad si la noche no la traes.

Y sol quiere ser la luna
para que nunca se apague

 

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Lee el poema “Para qué ser luna” de @dominguezireig